La llamada al CEO Villaseñor.
Alondra ya se había levantado y permanecía sentada sobre la cama del hospital de São Paulo.
Las palabras de la doctora seguían resonando dentro de su cabeza.
— Felicidades, señorita Rodríguez. Tiene aproximadamente ocho semanas de embarazo.
Dos meses...
Dos meses...
La jóven bajó lentamente la mirada hacia sus manos temblorosas. Justo ahí estaba el bebé de ella y Raymundo. Ese pequeño milagro de la vida que los uniría para siempre.
Era imposible... O al menos eso había pensado dur