El parto de Franchesca llegó.
La lluvia como en todo el último mes golpeaba los enormes ventanales del penthouse que Valerio y Franchesca, compartían, con fuerza cuando la ojiverde soltó un pequeño suspiro cansado y dejó el libro sobre su vientre.
Nueve meses.
Nueve largos meses que habían transformado completamente su vida y también la de Valerio Ferreira.
El poderoso empresario conocido por controlar negociaciones millonarias sin siquiera alterar la voz, ahora prácticamente vivía pendiente de cada movimiento de su