Una hermosa familia.
Un niño hizo un pequeño puchero. Parecían que veían a su padre como un rival que les quería robar a su madre, y eso no estaba muy lejos de la realidad.
El otro directamente empujó suavemente el rostro del CEO con la manita.
— No, papá. — Y negaba con la cabeza.
Andreina explotó en carcajadas.
— ¿Viste eso?
Alejandro quedó ofendido.
— Me rechazó. Mi propio hijo me rechazó, ¿Lo puedes creer?
— Solo siente celos de mamá, ellos te aman.
— Son tiranos. Parecen adorables pero en re