El cumpleaños seis de Archivald.
La Mansión Rodríguez estaba más viva que nunca.
Globos en tonos azul marino, dorado y plata adornaban los enormes jardines.
Mesas elegantes, arreglos florales importados y una enorme pista de juegos ocupaban buena parte del terreno.
Sin embargo, para el pequeño Archivald Rodríguez, nada de aquello era lo más importante.
Ese día cumplía seis años. Y había una sola persona a la que quería impresionar.
Su hermano mayor.
— ¡Liam! ¡Espérame! — Gritó Archivald mientras corría detrás de