Parte 1...
Beatriz suspiró abrazando su pecho, pasando el dedo por su vientre aún agrietado, aún sin hacer ejercicio durante mucho tiempo desde el accidente.
Era tarde y necesitaba salir e ir a casa, pero no podía moverse, sus piernas no obedecían y ni siquiera tenía ganas de alejarse del calor de su cuerpo.
Volvió a mirar la piedra del anillo de compromiso que él le había regalado tan inesperadamente. Fue una alegría tan grande que no pudo contener las lágrimas.
Ella se movió un poco y él la a