Mientras la batalla con el dragón oscuro alcanzaba su punto culminante, un cambio inesperado se produjo en la mente de Lucian. Una voz, profunda y antigua, resonó en su conciencia, distinta de cualquier otra que hubiera escuchado antes. Era el guardián de la montaña, una entidad antigua que había vigilado los secretos y los peligros que yacían en sus profundidades durante milenios.
—Inconnu est vitae, ignis en cinerem —la voz del guardián susurró en la mente de Lucian, pronunciando palabras en u