—¿Qué carajo estás haciendo? —gritó Ethan mientras forcejeaba con Kylie por el volante.
—¿No es obvio lo que estoy haciendo? —Kylie se echó a reír—. Estoy furiosa. Mira, hasta me tiemblan los labios.
—Está bien —cedió Ethan al soltar el volante—. Si quieres morir, voy contigo. ¿No me escuchaste cuando dije que te seguiría al cielo o al infierno?
Kylie llevaba la Knight XV a toda velocidad. Debido al estado de la carretera, el vehículo se deslizaba peligrosamente, cruzándose una y otra vez hacia