Capítulo 25

—Todo está en orden. Cuídese mucho señora Cooperfields, hasta pronto Maximiliano.

Nos despedimos del doctor y salimos del consultorio. Tomé la ecografía y la observé de camino a casa. Se distinguía mucho mejor, mi pequeña y linda bebé. Algunas lágrimas se acumularon en mis ojos. Parpadeé varias veces con la intención de alejarlas. Solo un poco más, un mes y una semana es lo que faltaba y la tendría en mis brazos.

—¿Tienes hambre, cielo? Podemos hacer una parada en Starbucks.

—No, estoy bien
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