Brian.-
Al llegar al lobby del hotel escucho los gritos de mujeres, una gran cantidad de gente corren desesperados y con miedo, pasando a nuestro lado.
— ¿Qué carajos está pasando aquí? –Hazel se encoge de hombres y vuelve la mirada hacia su teléfono.
— Deberíamos irnos ya –me dice con calma, como si la situación no le afectara.
Estuve a punto de hacerle caso a Hazel e irme, pero un mal presentimiento se instaló en mi pecho, de inmediato sentí angustia y sin siquiera pensarlo mis piernas com