Brian.-
— Ese idiota creía que estaba en karate kid
Me observo en el espejo, sobre mi torso esta la marca roja de su zapato.
— Se puede decir que me lo merezco, aunque él tiene la culpa por enterrar su miembro en otro hueco.
Me sobresalto cuando el timbre vuelve a sonar.
Antes de abrir me pongo en guardia, no va a volver a tomarme por sorpresa, abro la puerta.
— Esta vez no me… ¿Cora? –me quedo de piedra al verla parada en mi puerta con los ojos hinchados, evidentemente de tanto llorar.
“