El solo tocar el agua de nuevo me hizo revivir ese maldito momento. Había tenido suerte de que Barnaby era del tipo de persona que pensaba que tener un curso de primeros auxilios podría servirle algún día, si no, en este momento estaría muerta.
Me puse el pijama y me metí bajo las sábanas, regocijándome por su calidez. Y a pesar de que intenté dormir, la preocupación por Barnaby no me dejó.
¿Y si William lo golpeaba como un saco de boxeo y lo dejaba mal herido? Salté fuera de la cama y me pase