El café estaba iluminado.
La luz de la tarde se filtraba a través de los amplios ventanales de cristal, atrapando partículas de polvo y volviendo todo suave y dorado — como si aquello debiera ser una conversación tranquila.
Chris estaba de pie frente a ella cuando Derek entró.
Camisa oscura, mangas remangadas una vez. Teléfono en la mano. Rostro ilegible.
La miró brevemente.
"Hola," dijo.
El pecho de Mia se tensó. "Hola."
Chris no se sentó. "Tenemos que hablar."
Derek lo miró, luego miró la sil