Chris se recostó en la silla del hotel, el cuero crujiendo bajo su peso. Las luces de la ciudad parpadeaban a través del amplio ventanal, amarillas y frías, recortando el contorno de su mandíbula.
Derek estaba enfrente, con el portátil abierto, los dedos tamborileando sobre el teclado en un ritmo que transmitía impaciencia, nervios, vida. El zumbido del aire acondicionado llenaba los espacios silenciosos entre ellos, esos espacios donde los pensamientos se volvían pesados.
“Entonces… ¿eso es to