Punto de vista de Anthony
Cuando entré en el dormitorio, Alicia ya estaba acostada en la cama, vestida con un camisón casi transparente. Nuestras miradas se cruzaron y una sonrisa traviesa se extendió por sus labios.
—Ven —dijo, dando suaves palmaditas en el espacio donde yo solía dormir—. Pareces cansado.
Me quedé junto a la puerta, mirándola. La luz tenue trazaba líneas sobre su piel; la fina tela hacía poco por ocultar su cuerpo. Mis dedos se flexionaron ligeramente a mis costados y luego se