—Según él, se involucró en una pelea por culpa de una zorra —respondo, con una sonrisa sarcástica.
—La zorra de la que habla es Isabella —revela Matías, con la voz cargada de indignación.
—¿Qué? ¡Cuenta esa mierda bien! —exijo, sintiendo la furia crecer.
—Fábio ayer esperó a Isabella a la salida del trabajo y la persiguió. En la primera oportunidad, intentó obligarla a subir a su coche. Yo llegué a tiempo y lo evité. Ese ojo morado lo hice yo —explica Matías, con la voz firme.
—¡Miserable! Ahor