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Tras un breve recorrido, avistamos el lugar de la boda, un salón de fiestas lujoso, iluminado por luces centelleantes y adornado con flores exuberantes. Estaciono el BMW, sintiendo un leve mareo al contemplar la opulencia que contrasta con la realidad brutal que enfrentamos a diario.
Entro en el salón, siendo inmediatamente envuelto por una atmósfera de falsedad e hipocresía. Hombres y mujeres impecablemente vestidos, exhibiendo sonrisas ensayadas y cambiando saludos vacíos. Asco.
Avisto