—¡Caducado! —tiré el segundo.
—¡Caducado! —el tercero.
—¡Caducado! ¡Caducado! ¡CADUCADO! —fui tirando uno por uno, haciendo que el Alcalde y el Secretario se encogieran en la silla mientras los reporteros empezaban a grabar todo conmocionados.
—¡¿Qué significa este espectáculo, doctora?! —bramó el Alcalde, levantándose.
—¡Significa que un recién nacido ACABA DE MORIR en el quirófano de este hospital! —grité, señalando con el dedo a Osvaldo, que temblaba más que una vara verde. —¡Un bebé murió p