Dos horas después...
Dentro de la suite presidencial del hotel, se percibía un ambiente íntimo y cálido. Hans acarició suavemente la mejilla de Dafne y le preguntó:
—¿Te sientes cansada?
Dafne se quedó sin palabras. Él fue el que cayó en la trampa tendida, ¿por qué ahora parecía tan sobrio? ¿Porque le había ayudado a resolver su “problema”?
Dafne estaba parada frente al lavabo, dejando que el agua fría corriera sobre sus manos, tratando de lavar el calor que aún sentía en su palma. El hombre al