Después de la cena, Luna llevó un plato de frutas al estudio de Guillem. Él estaba sentado frente al escritorio, mirando las viejas fotos de su difunta esposa.
—Papá, ¿estás pensando en tu esposa otra vez?
—Sí. Ella partió temprano de este mundo. También padecía problemas pulmonares. En aquel entonces, la atención médica no era como la de ahora. La llevé a visitar a muchos médicos famosos, pero no había manera de curarla. Me aferré a la esperanza e insistí en mantenerla viva en el hospital, por