Inés se quedó allí parada, renuente a irse. Darío agarró su brazo y la arrastró, mientras la reprendió:
—¿Vas a seguir haciendo el ridículo?
Mientras pasaban junto a Hans, Darío se disculpó:
—Voy a llevarla y disciplinarla. Lamento lo de Dafne y mis condolencias…
Una vez que los hermanos se fueron, Hans se volteó y vio a Esperanza sollozando.
—Papá, ¿lo que esa mujer mala dijo es verdad?
—No. Ella solo está celosa de tu mamá, está mintiendo.
—Entonces quiero llamar a mamá, la extraño...
Dicho es