—Tienes razón... Si Dafne no está en problemas, ¿por qué tú...? —le preguntó Celia a Hans.
El hombre tosió ligeramente y dijo sin expresión especial en su rostro:
—Esperanza de repente se puso llorona y dijo que quería verla esta noche, que si no lo hacía no iba a dormir. Sin más remedio, tengo que hacerlo.
Aarón rio suavemente:
—La persona que no va a dormir si no ve a Dafne, ¿eres tú o Esperanza?
Celia, que estaba sentada en la fila trasera, no pudo evitar examinar a Hans. Se dio cuenta de que