Al escucharlo, Esperanza también pensó que las palabras de Dafne tenían sentido. Respondió a regañadientes:
—Entonces, me voy con esas costillas de cerdo con patatas a comer con papá.
Después de despedirse, Rodrigo la llevó. Dafne regresó a casa sola y de repente sintió un vacío en su corazón.
***
Esperanza llegó a la villa en el Residencial Elíseo con el lonchero de Dafne y su gran pato amarillo.
Hans la esperaba sentado a la mesa del comedor, con un montón de platos en la mesa.
—Papá, ¡he regr