Cuanto antes, mejor. Eso era lo que Lolita tenía en mente en ese momento. Quizás todos pensaban que se había vuelto loca. Especialmente Katerina y Luna, que también estaban presentes; ambas mujeres se veían muy sorprendidas. Pero para Guan y los demás, aquello era motivo de gran alegría. También para Friedrich. El hombre esbozó una amplia sonrisa; la felicidad irradiaba de su rostro.
"¿No he oído mal?", preguntó Friedrich, queriendo asegurarse.
"¿Acaso necesito repetirlo?", dijo Lolita, mirando