Diego miró a Melinda, que permanecía en silencio. Por su rostro, se notaba que estaba conmocionada. Juan Perwira era un amigo cercano de su padre. Lo consideraba un hermano, y viceversa.
Pensaba que, hasta ahora, el hombre era una buena persona. Su vida era tan perfecta, con una carrera brillante tanto en los negocios como en la política. Tenía una personalidad cálida y también un carácter amable. Tendía a ser callado, pero agradable. Quién diría que, en este día, el hombre había demostrado hab