Si Lolita dijera honestamente, quién sabe qué le haría Diego. ¿La golpearía? ¿O la mataría?
Lolita miró fijamente a su interlocutor. Sus manos frías ahora estaban sudorosas. No podía perdonar el recuerdo de cómo le habían arrebatado su honor. Ese incidente siempre sería una tragedia que Lolita recordaría hasta el día de su muerte.
En este momento, se enfrentaba a la persona responsable de esa tragedia. Lolita podría haberlo insultado, haber expresado el odio que guardaba en su corazón. Pero, ¿y