Vaya uno a saber qué mala suerte persigue a Hans, hasta el punto de tener que cuidar a dos borrachos a la vez en una noche. Lo peor es que esta vez Hans tiene que ocuparse de su propio enemigo. Esto se debe a su sentido de la humanidad.
Hans podría haber dado órdenes a algunos subordinados. Sin embargo, tuvo que pensárselo dos veces. La probabilidad de que los subordinados crearan problemas era muy alta. Mientras que él lo haría de forma ordenada.
Hans estaba molesto con Melinda, ¿por qué su te