POV de Adriana
Pero sí existía.
Y me estaba esperando.
Encendí el celular y vi notificaciones por cientos. Mensajes de desconocidos. De antiguos compañeros del colegio. De periodistas. De gente que jamás imaginé que vería mi rostro y mi historia.
Algunas eran palabras de aliento, otras... puro veneno.
“Traidora.”
“Vergüenza familiar.”
“Otra niña rica jugando a ser rebelde.”
Tragué saliva.
No era que me importara lo que dijeran de mí. Lo que dolía era la sensación de que todos creían conocerme, j