POV de Adriana
Todo comenzó con pequeñas advertencias: rumores en el mundo de los negocios, socios que de repente se volvieran esquivos, llamadas anónimas a las oficinas de Diego. Pero no tardó en hacerse evidente que ella había vuelto con una misión: destruir todo lo que habíamos construido.
Una noche, mientras cenábamos en casa, Diego recibió un mensaje. Vi cómo su expresión se endurecía, sus mandíbulas apretadas en una mueca de pura furia.
—¿Qué pasa? —pregunté, con una ansiedad que se enrosc