POV de Diego
Cada día era una lucha constante. Me despertaba con la sensación de que alguien estaba observando cada uno de mis movimientos, esperando a que cometiera un error. Adriana intentaba calmarme, asegurándome que había logrado lo impensable al recuperar el control de la empresa, pero yo sabía que la batalla aún no había terminado.
Y lo confirmé cuando llegó el golpe más inesperado.
Había convocado a una reunión con mi equipo de confianza, los pocos en quienes realmente podía depositar mi