POV de DiegoCada día era una lucha constante. Me despertaba con la sensación de que alguien estaba observando cada uno de mis movimientos, esperando a que cometiera un error. Adriana intentaba calmarme, asegurándome que había logrado lo impensable al recuperar el control de la empresa, pero yo sabía que la batalla aún no había terminado.Y lo confirmé cuando llegó el golpe más inesperado.Había convocado a una reunión con mi equipo de confianza, los pocos en quienes realmente podía depositar mi fe. Estábamos en la sala de juntas cuando recibí un mensaje anónimo en mi teléfono."No confíes en los que están a tu lado. Hay una serpiente entre ustedes."Al principio pensé que era solo un intento de intimidación. Los aliados de Nancy habían intentado varias veces desestabilizarme con rumores y amenazas veladas, pero algo en ese mensaje me inquietó más de lo normal.Observé a cada persona en la sala. Hugo, mi mano derecha, revisaba unos documentos con concentración. Camila, nuestra experta
POV de AdrianaSabía que él estaba cargando con mucho más de lo que decía. Veía el agotamiento en sus ojos, la tensión en su mandíbula cada vez que hablaba con los inversores, y la forma en que se forzaba a mantenerse firme ante los empleados. Él quería demostrar que la empresa seguía en pie, que no nos habían vencido.Pero yo lo conocía mejor que nadie.—Tienes que dejar que te ayude —le dije una noche, cuando llegó tarde después de una reunión con Robert.Se frotó el rostro con ambas manos antes de mirarme.—Lo estás haciendo —respondió con cansancio—. Solo con estar aquí, Adriana.Negué con la cabeza.—No me refiero solo a estar aquí, Diego. Quiero ser parte de esto. No puedes llevar todo el peso solo.Su mirada se suavizó y me tomó la mano.—No quiero que te arriesgues más de lo necesario —susurró—. Ya hemos pasado por demasiado.—Y lo superamos —le recordé—. Porque lo hicimos juntos.Diego suspiró y asintió.—Está bien —concedió al final—. Trabajaremos juntos.Era un paso en la di
POV de DiegoNo esperaba volver a verla, no después de todo lo que había hecho. Pero ahí estaba, de pie en mi oficina como un fantasma del pasado, con una expresión indescifrable.Elena.Se veía diferente—menos pulida, más… vulnerable."Antes de que digas algo," comenzó, levantando las manos en un gesto de paz, "solo escúchame."Crucé los brazos, apoyándome contra mi escritorio. "Tienes cinco minutos."Suspiró, sus ojos desviándose hacia la puerta como si esperara ser echada en cualquier momento."Vine a ayudar," dijo finalmente. "Sé que no merezco tu confianza y no espero tu perdón, pero no podía quedarme de brazos cruzados viendo lo que está pasando."Solté una risa seca. "¿Y por qué debería creerte?"Dudó, luego metió la mano en su bolso y sacó una carpeta gruesa. "Porque tengo información. Pruebas de que alguien está trabajando para destruirte a ti y a Adriana."Eso me hizo detenerme. Intercambié una mirada con Robert, quien había estado observando en silencio desde la esquina de l
POV de DiegoNo podía permitirme fallar. No ahora. No después de todo lo que había sacrificado. Pero mientras más se estrechaban las paredes a mi alrededor, más notaba que la lealtad de mis aliados comenzaba a desmoronarse.En la oficina, la tensión era palpable. Robert estaba sentado al otro lado del escritorio, con los brazos cruzados y una expresión preocupada. Había sido mi más fiel consejero, pero ahora incluso él parecía dudar.—Diego, estamos en una situación crítica —dijo finalmente. —Algunos de nuestros socios ya están cuestionando si deberían seguir contigo.—¿Quiénes? —pregunté, tratando de mantener la calma.Robert suspiró y sacó una lista de nombres. Reconocí a la mayoría de ellos. Personas en las que había confiado por años. Personas que habían prometido lealtad, pero que ahora parecían inclinarse hacia Nancy y su m*****a coalición.—Aún no han tomado una decisión —continuó Robert—, pero si seguimos en esta dirección, podrían convencerse de que tu barco se está hundiendo.
POV de DiegoEl sol de la mañana entraba por las ventanas de mi oficina, iluminando los documentos apilados sobre mi escritorio. Era una imagen que había visto cientos de veces antes, pero esta vez se sentía diferente. Esta vez, el caos se había disipado, y lo que quedaba era el inicio de algo nuevo.Habíamos ganado. Adriana y yo lo logramos juntos.—¿Sigues ahí, o te perdiste en tus pensamientos? —Adriana entró con una taza de café y me miró con una media sonrisa.—Estaba pensando en cómo demonios seguimos en pie después de todo.Ella soltó una risa suave y se sentó en el borde de mi escritorio.—Porque nos negamos a caer.Asentí, tomé un sorbo de café y me permití un raro momento de tranquilidad. El negocio que habíamos reconstruido estaba comenzando a estabilizarse. Las pérdidas aún dolían, pero cada día dábamos un paso más hacia adelante.—Ahora que hemos recuperado todo, ¿qué sigue? —preguntó Adriana, su tono más ligero, pero con una genuina curiosidad.—Construir algo nuevo. Algo
POV de AdrianaLa tensión en la casa se podía cortar con un cuchillo. Diego estaba en la oficina, revisando documentos, haciendo llamadas, preparando lo que él llamaba "el golpe final". Yo lo observaba desde la puerta, los brazos cruzados, tratando de contener la frustración que me hervía por dentro.—¿Vas a decirme qué estás planeando o sigues en tu papel de lobo solitario? —pregunté finalmente.Diego levantó la vista de los papeles y suspiró, pasando una mano por su cabello desordenado.—No es el momento, Adriana.—No es el momento, no es el momento… Llevas semanas diciendo lo mismo.Caminé hacia él y coloqué las manos sobre el escritorio, obligándolo a mirarme.—Nancy no se va a detener porque sigas enterrado en estos papeles. Y tampoco vamos a salir de esto si sigues tratándome como si no pudiera manejarlo.Diego cerró los ojos un segundo, como si estuviera buscando paciencia.—No te estoy dejando fuera, Adriana.—¿Ah, no? ¿Entonces por qué me siento así?Él se quedó en silencio. M
POV de AdrianaLa brisa nocturna se colaba por la ventana abierta, moviendo las cortinas suavemente. Me senté en el borde de la cama, mirando a Diego, quien estaba junto a la ventana con una copa de whisky en la mano. Sus ojos estaban fijos en la ciudad, pero sabía que su mente estaba lejos de allí. —Sigues pensando en todo, ¿verdad? —pregunté en voz baja. Diego giró levemente la cabeza, pero no respondió de inmediato. Dio un sorbo al whisky antes de mirarme. —Es difícil no hacerlo. Me levanté y caminé hacia él, apoyando una mano en su brazo. —Lo logramos, Diego. Nancy ya no es una amenaza. ¿Por qué sigues con esa expresión? Su mandíbula se tensó y dejó la copa sobre el alféizar de la ventana. —Porque sé que los problemas nunca desaparecen del todo. Solo cambian de forma. Suspiré. Lo entendía. Ninguno de los dos estaba acostumbrado a la tranquilidad. Siempre habíamos vivido al borde de una guerra, esperando el próximo golpe. —Quizás esta vez sí sea diferente —dije, qu
POV de AdrianaLa tensión en el aire era sofocante. Podía sentir cómo la habitación se hacía más pequeña a mi alrededor mientras miraba a Diego, quien sostenía unos documentos con una expresión de pura incredulidad. Su mandíbula estaba tensa, sus ojos oscuros recorriendo las palabras una y otra vez, como si no pudiera creer lo que estaba leyendo.—No puede ser… —murmuró, su voz apenas un susurro cargado de furia contenida.—¿Qué pasa? —pregunté, dando un paso hacia él.Diego levantó la mirada hacia mí, y en sus ojos vi algo más que enojo: vi dolor.—Nancy… —Respiró hondo, intentando controlar sus emociones—. No solo nos traicionó ahora. Nos ha estado traicionando desde hace años.Mi estómago se hundió.—¿Qué quieres decir?Él dejó caer los documentos sobre la mesa con un golpe seco. Me acerqué lentamente y miré las páginas. Eran contratos, cuentas bancarias, transferencias de dinero… nombres que reconocía y otros que no. Mi corazón comenzó a latir con fuerza mientras mi mente trataba d