POV de Adrian
El sonido del teclado de Diego resonaba en la oficina incluso cuando la noche había caído por completo. Desde hacía semanas, su rutina era la misma: llegar temprano, salir tarde y, si tenía suerte, intercambiar unas pocas palabras conmigo antes de sumergirse de nuevo en sus interminables estrategias de negocios.
Yo lo observaba desde el sofá, con una taza de café frío entre mis manos. Esperé unos minutos más, intentando convencerme de que, en cualquier momento, levantaría la vista