POV de Adriana
La casa crujía con cada paso que dábamos.
Era como si sus paredes, viejas y agrietadas, intentaran hablarnos en un idioma olvidado.
Pero a mí no me asustaba.
No ahora.
Había algo en esa imperfección, en esas huellas del tiempo, que me hacía sentir… en casa.
Caminé lentamente por el pasillo principal, mis dedos rozando la pintura descascarada de las paredes.
Podía imaginarlo todo: los cuadros colgando, la alfombra deshilachada que encontraríamos en algún mercado de pulgas, las ris