POV de DIEGO
Cuando Adriana me dijo que sí, que asistiría al evento de gala conmigo, me tomó por sorpresa.
No porque no lo deseara —de hecho, llevaba semanas imaginando cómo sería verla a mi lado, elegante, deslumbrante, con su mano en la mía frente a todos esos empresarios hipócritas— sino porque sabía que para ella era una especie de declaración silenciosa. Ella, que siempre se resistía a las etiquetas, que aún dudaba de lo que éramos, aceptar asistir como mi pareja no era solo una cortesía.