POV de Diego
La noche era sofocante, cargada de una tensión que se arrastraba entre las sombras. La ciudad nunca dormía, pero yo podía escuchar el silencio que acechaba entre las luces parpadeantes de los edificios. Mientras manejaba por las calles desiertas, mis pensamientos estaban enredados en una sola cosa: Montoya.
Desde nuestra reunión, algo en él no me cuadraba. Era astuto, demasiado calculador, y yo sabía que los hombres como él nunca ofrecían su mano sin tener un cuchillo escondido en