POV de Diego
Las luces de la oficina estaban apagadas, pero aún podía ver con claridad las sombras que danzaban sobre la pared. Sabía que el reloj estaba corriendo y que el tiempo que me quedaba para hacer lo correcto se reducía cada minuto. Había llegado a un punto en el que las decisiones que tomara no solo definirían mi futuro, sino también el de mi familia y, por supuesto, el de Adriana. No podía fallar, pero la presión me estaba consumiendo.
El teléfono en mi escritorio vibró. Era un mensaj