POV de Adriana
Estaba de pie en el centro de mi pequeño apartamento, sujetando mi teléfono con fuerza mientras las palabras de Diego resonaban en mis oídos. Su voz había sido tranquila, casi demasiado tranquila, pero yo sabía mejor. Bajo esa fachada de control se estaba gestando una tormenta, una que inevitablemente me atraparía. Diego no era un hombre que hacía llamadas casuales; él operaba con precisión, cada palabra un movimiento calculado.
No tenía el lujo de ignorarlo. Las facturas de medi