Charlotte y los chicos se acostaron muy tarde, conversando y riendo. Los muchachos tenían la expectativa de ir a ver a su padre ahora que sabían quién era en realidad.
Sencillamente estaban felices.
Al día siguiente Charlotte se levantó temprano como acostumbraba y se puso su ropa para correr, a veces le gustaba trotar por los alrededores de la propiedad.
Eso la relajaba y complementaba el trabajo que hacía en el gimnasio.
Estuvo recorriendo la periferia de la hacienda y luego regresó para dar