—¡Estoy tan orgullosa de ustedes! —la emocionada voz de Charlotte se dejó escuchar en la sala mientras abrazaba a sus hijos apretadamente.
—Y nosotros lo estamos de ti, mamá —dijeron casi simultáneamente los gemelos y casi con las mismas palabras, no en balde eran muy semejantes en mentalidad.
Estuvieron así largo rato hasta que la voz del ama de llaves preguntando sobre sus preferencias para desayunar los hizo volver al presente práctico.
—Sorpréndenos, Amy —le dijo Charlene hablando por todos