Reginald no le contestó de inmediato sino que entró en su cuarto apartándola a un lado. Cuando le pasó cerca, Charlotte pudo oler el tufo a licor que llevaba Reginald.
—No creas que no sé lo que estás planeando —le dijo en voz innecesariamente alta— Pero si crees que voy a dejar que te comportes como una zorra estás muy equivocada.
Charlotte estaba sorprendida, primero de que la acusara de algo que no estaba en sus planes, aunque con gusto quisiera comportarse como una cualquiera con Brian, por