—No te olvides que nosotros somos la autoridad aquí, Lancaster —le dijo un cada vez más rabioso agente Pete, se le notaba que se le estaba acabando la paciencia— ¡Y tú no eres nadie!
—En eso podrías estar equivocado, Pete
El tono mordaz y la tranquilidad que exhibía Brian los tenía un poco desconcertados, pero tenían órdenes de su jefe, así que harían exactamente lo que esté les había ordenado: Detener a Brian Lancaster y llevarlo a la cabaña que utilizaban para cometer sus fechorías, cómo tort