Parte 2...
Cuando Laís dijo que finalmente todo estaba terminado, sentí un escalofrío. Ahora era el momento de la verdad.
Dios mío, ni siquiera sé qué va a decir él. Matteo tiene una lengua muy larga. Y la mayoría de las veces dice muchas tonterías.
Me levanté de la silla y me giré lentamente hacia él. Mi corazón latía rápido. Apreté los dedos con fuerza.
Caminé hacia él con pasos ligeros y titubeantes, esperando su evaluación.
Sus ojos parecían no creer lo que veían. ¿Y ahora? No se puede