Summer pensó que no era mala idea vivir allí.
Abrió la puerta y vio que Blueson se ponía un kimono carmesí. Ese color no era para nada presuntuoso con él puesto.
En cambio, lo hacía ver inmensamente atractivo.
En ese momento, Blueson estaba sentado en el pasillo. Tenía un Guqin colocado ante él. Parecía ser de alta calidad con solo una mirada. Había patrones intrincados tallados en él, junto con el segundo nombre de Blueson: Stefan.
Summer se acercó a él, se sentó y le preguntó: “¿Sabes cóm