Traté de mover mi cuerpo, pero estaba muy adolorida.
Me levanté y fui hacia el balcón. Pude ver a Zachary en el jardín, asoleándose bajo la cálida luz del sol. Él llevaba una simple camisa blanca y sus ojos estaban cerrados.
Esta escena parecía particularmente familiar.
Zachary era como un hombre que solo podía existir en un cuento de hadas. Él era increíblemente guapo y todos sus rasgos eran extremadamente delicados.
Me agarré de la barandilla del balcón y lo llamé.
“¡Segundo hermano!”.
É