Isabelle aún no podía perdonarle lo que había hecho anoche. Sentía que él había violado cruelmente su intimidad al enterarse de su oscuro y humillante pasado.
Se sentía muy humillada, y no podía superar la vergüenza.
Cedar subió las escaleras después de salir de la cocina. Cuando volvió a bajar, llevaba una chaqueta negra de plumón con un suéter blanco de cuello alto por dentro. No se peinó el flequillo y dejó que se quedara sobre su frente. Parecía un adolescente brillante, como si sólo fue