Isabelle tenía una gran vista. Ella vio a un hombre arrodillado en el suelo lejos de ellos. Ese hombre le resultaba muy familiar.
Le resultaba tan familiar que ella recordó haberlo visto hace muchos años. Tenía el mismo peinado y la misma apariencia. La única diferencia era su ropa. También parecía tener unos veinte o treinta años en ese entonces, según sus recuerdos.
La otra diferencia era que tenía más cicatrices en la cara, y parecía aterrorizado. Había miedo en sus ojos, y parecía temerle