Punto de vista de Lucifer:
Han pasado unos meses desde que Camelia, finalmente, se convirtió en mía. Y tenerla era increíble.
Me la cogía en cada oportunidad y, cada vez que lo hacía, era como si fuera la última vez.
Al principio, pensaba que si podía tenerla siempre en mi cama, cada vez que quería coger, sería el final de mi fantasía.
Claro que la manipulé para que se quedara aquí. Pero ella no tenía que saber esa parte.
Nunca la lastimaba, ni tampoco la obligaba a tener relaciones sexuale