Capitulo 39. Avergonzada
—Se acabó, por fin todo termino —Lucilda hablo entre lágrimas, mientras que sus ojos observaban aquel lugar incendiarse.
—Somos libres, podemos volver a nuestros hogares —Erika sonreía al tiempo que derramaba lágrimas de felicidad.
Todas chillaban por la emoción de saber que muy pronto regresarían con sus familias, ya no serían unas prisioneras y nunca más volverían a tener que acostarse con nadie por obligación.
—Volveremos, volveremos —Todas se reían llenas de dicha y felicidad.
[…]
Cauther c