'¡¿Cómo te atreves?!', rugió Leopold, levantándose de su asiento y volviéndose para mirar por encima de él.
Pero solo volvió a escuchar aquella risa oscura, aumentando su furia.
'¡Las suposiciones sobre mi mujer y yo ni siquiera son relevantes en este juicio y no están en discusión!', rugió el rey casi echando espuma por la boca debido a su rabia. '¡Esto es traición! ¡¿Cómo te atreves a hablar en contra de tu rey?!'
Un coro de exclamaciones surgió de parte de varios Ancianos mientras él mira