En cuanto volvieron a casa, Dave se empeñó en convencerla de que se relajara y la llevó al baño.
Él le preparaba la bañera mientras ella elegía la ropa que se pondría después y, tan pronto como se sumergió en el agua, sintió los dedos firmes de Dave posarse sobre sus hombros y empezó a masajearle los músculos adoloridos de su espalda.
Amaris soltó un suspiro mientras cerraba los ojos y apoyaba la cabeza en el borde de la bañera.
'Oh, Dios mío. Se me acaba de venir algo a la mente...' Dijo de re