'Es exactamente a lo que me refiero, princesa'. Dave sonrió.
'Pronto tendrás que dejar de llamarme así'. Amaris se echó a reír mientras se esforzaba por contener la sensación de calor que se iba extendiendo por su cuerpo a medida que las manos de Dave acariciaban suavemente su espalda.
'¿Por qué? ¡¿Princesa?!' Preguntó simulando indignación. 'Jamás dejaré de llamarte así. En público serás mi reina, pero en la intimidad de nuestro dormitorio… siempre serás mi princesa'. Le gruñó con voz ronca.