Dave le abrió las piernas y dirigió una mano directamente hasta su entrep*erna mojada. Resopló para sí mismo al tiempo que le introducía cuatro dedos dentro, y ella comenzó a gemir ruidosamente.
'Pequeña bromista, esto era lo que querías, ¿verdad?' Gruñó en su oído mientras curvaba sus dedos dentro de ella, masajeando su punto G con implacable eficiencia.
Amaris se dio cuenta de que era incapaz de formular una respuesta coherente, y solo atinó a sonreír. Justo en ese instante, Dave se dio cuen